Controles previos antes de tomar anticonceptivas orales

En lo referente a anticonceptivos hormonales, no hay un modelo de mujer ideal para su administración. Todas las mujeres sanas, a excepción de algunos casos como el embarazo,  son susceptibles de poder iniciar un tratamiento con anticonceptivos hormonales. Lo que pasa que no todas toleran la misma molécula, las mismas dosis o reaccionan igual frente a una terapia regular con medicamentos.

Por esta razón, se hace necesario individualizar la prescripción en función de las características de la mujer y esto solo lo puede realizar el profesional sanitario. Por lo general, se suelen probar varias marcas a dosis bajas. Si la mujer va tolerando la dosis, entonces, es probable que se aumente la cantidad en progresión.

Control Médico antes de iniciar la terapia con Anticonceptivos Hormonales

El uso de estos métodos, requieren un control previo y una supervisión posterior pasado ya un tiempo desde la primera toma de anticonceptivo. Digamos, que es una rutina de seguimiento.

control médico en la mujer

En cuanto al control previo, lo que se busca con éste es encontrar posibles factores de riesgo a base de exploraciones, anamnesis (historial clínico) y, si fuese necesario, un análisis de sangre.

¿Cuáles son estos factores a tener en cuenta?

Lo primero de todo es encontrar en el historial clínico de la mujer, cualquier antecedente o enfermedad hereditaria que pudiera ocasionarle problemas en un futuro:

  • Cáncer de Mama (en abuelas, madres o hermanas)
  • Diabetes
  • Accidentes coronarios en padre o madre antes de los 50 años
  • alteraciones en el metabolismo de las grasas

Una vez superada esta primera barrera, entonces el médico suele determinar los factores que no son hereditarios pero sí que afectan a la propia persona:

  • Riesgo de patología cardiovascular
  • Diabetes
  • Epilepsia
  • Tabaquismo
  • Consumo de medicamentos y/o drogas
  • Patologías relacionadas con el hígado

Si todo está correcto, es posible que el médico le diga a su paciente que es apta para tomar anticonceptivos hormonales orales, aunque lo más recomendable y que debería hacerse siempre es aumentar el número de pruebas:

  • Control de la presión sanguínea
  • Analítica de sangre para determinar colesterol, transaminasas, triglicéridos, tiempo de protombina y glucemia basal
  • Exploración ginecológica completa
  • Citología Vaginal

Con todo ello realizado, el método se convierte en algo seguro para la mujer puesto que, además de conocerse su perfil clínico, es posible adaptarse a una molécula y dosis determinadas según el criterio y la valoración previa, disminuyendo mucho los riesgos y el malestar inicial cuando se empieza con un tratamiento que no es el adecuado.

Seguimiento farmacoterapéutico del método

Iniciado el método, la mujer debería solicitar un control médico de seguimiento a los 6 meses y poder echarle un vistazo a los factores de riesgo que puedan estar presentes en este lapso de tiempo (por ejemplo, un aumento de la tensión arterial, cambios en el metabolismo significativos, interacciones con otros fármacos, etc…).

Si el control es positivo y se decide continuar con el tratamiento, entonces la mujer ya no deberá preocuparse mucho más, y deberá acudir a su cita anual con el ginecólogo, por si éste decide que hay que realizar modificaciones o han surgido cambios en el método en cuestión.

Lo que NO puede ser es que las mujeres adopten su método anticonceptivo desde un princpio y sin consulta médica y permanezcan varios años con el mismo y sin descansos. Esto es contraproducente y a la larga, puede derivar en un riesgo patológico para ellas.

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